En una mañana fría acompañada de un café, La Tacita de Plata te invita a platicar sobre un mito muy repetido: los países nórdicos.
Durante años se ha repetido una idea que parece atractiva, pero demasiado simple: los países nórdicos como Suecia, Noruega, Dinamarca, Finlandia e Islandia son el mejor ejemplo de socialismo moderno. Muchos los muestran como modelos de una izquierda exitosa en un mundo desigual. Pero ¿es realmente así? Dejando de lado las etiquetas, vemos que los países nórdicos tienen economías capitalistas y de libre mercado, muy competitivas. Han combinado eficiencia con un sistema de bienestar social sólido y sostenible. Su éxito no se debe a rechazar el capitalismo, sino de gestionarlo con transparencia, instituciones fuertes y confianza entre ciudadanos y Estado.
¿Qué lecciones nos ofrece este modelo a Guatemala, un país que se ha visto marcado por la desigualdad, la informalidad y la desconfianza institucional?

I. Breve contexto histórico
Posterior a la Segunda Guerra Mundial, los países nórdicos han implementado diferentes estrategias de reconstrucción basadas en una economía mixta regulada, teniendo como pilares la apertura comercial, inversión robusta en educación e industria, y la consolidación de sistemas de bienestar respaldados por instituciones democráticas confiables.
Por ejemplo, Noruega fundo en 1990 el Government Pension Fund Global, el fondo soberano más grande del mundo para una gestión de sus ingresos petroleros, Suecia aposto por convertirse en un centro industrial y tecnológico, hogar de empresas globales como Volvo, Ericsson y, en el ámbito digital, Spotify. Finlandia y Dinamarca se caracterizan por la excelencia en educación pública y modernización de infraestructura y servicios. Islandia ha diversificado su economía, dejando de depender de la pesca y apostando por el desarrollo del turismo y la adopción de energías renovables, en especial geotérmica.
Durante este tiempo el modelo nórdico se ha caracterizado por una alta carga impositiva que alimenta servicios públicos de calidad, pero se ha respaldado con la confianza de la ciudadanía y unos bajos niveles de corrupción.
En comparación en gran parte de Latinoamérica, se ha tenido una dirección completamente distinta: regímenes autoritarios y dictaduras, han propiciado que el poder se concentre en élites reducidas, reprimiendo la oposición y limitando la innovación institucional y económica.
Guatemala no ha sido la excepción, el país ha vivido décadas de corrupción a todo nivel y servicios básicos de pésima calidad, que afectan negativamente el desarrollo económico, la confianza de la ciudadanía en las instituciones y profundizaron la desigualdad, un legado que sigue presente.
II. Economías libres, competitivas y modelos de bienestar
Los países nórdicos lideran sistemáticamente los principales índices de libertad económica, destacando tanto en entornos de mercado como en estructuras de bienestar social:

Fuente: · Heritage Foundation. (2024). Index of Economic Freedom 2024. The Heritage Foundation. Disponible en: https://www.heritage.org/index/ · Fraser Institute. (2023). Economic Freedom of the World: 2023 Annual Report (datos 2021). Disponible en: https://www.fraserinstitute.org/studies/economic-freedom-of-the-world-2023-annual-report
Cabe aclara que los índices utilizados emplean metodologías y escalas distintas: El Índice de Libertad Económica de Heritage mide resultados en una escala de 0 a 100, donde un puntaje más alto refleja mayor libertad económica. Los países nórdicos, como Noruega (76.9 puntos), Suecia (77.5 puntos) y Dinamarca (77.6 puntos), con un promedio aproximado de 77.3 puntos, se ubican entre las economías más libres del mundo. Por el contrario, Guatemala obtiene 59.2 puntos, reflejando un entorno significativamente menos dinámico y competitivo. Por otro lado, el Economic Freedom of the World del Fraser Institute se presenta como un ranking global (165 países) y valores en escala 0 a 10. En este apartado se usó la posición relativa de Guatemala (puesto 78) frente a los países nórdicos (promedio aproximado en puesto 14) para mostrar la diferencia de manera más clara.
Esta comparación nos permite evidenciar que, los mitos locales que sostienen que Guatemala ha vivido bajo un modelo capitalista abierto o “dominada por la derecha”, no son del todo certeros: el país ha estado inmerso en un sistema caracterizado por alta intervención política, clientelismo económico y limitaciones estructurales al mercado.
Mientras los países nórdicos han convertido su libertad económica y confianza social en su fortaleza para garantizar un desarrollo sostenible e inclusión, Guatemala sigue atrapada en un falso capitalismo que favorece a unos pocos y no logra crear un entorno empresarial competitivo y abierto para todos.
III. Políticas de bienestar: no socialismo, sino contrato social
El verdadero diferenciador de los nórdicos no es el socialismo, sino un contrato social ganar-ganar entre Estado y sector privado:
- Educación: gratuita y de calidad.
- Salud: universal, con participación privada.
- Seguridad social: protege a los vulnerables sin frenar la iniciativa individual.
- Impuestos: altos, pero percibidos como inversión, no corrupción.
Con base en lo anterior se ha logrado una relación de doble vía: el Estado ofrece estabilidad y servicios, mientras el sector privado crea empleo, innovación y riqueza.
Pero al comparar estos pilares con la situación en Guatemala, la diferencia es abismal. En Finlandia o Suecia, la educación gratuita y de calidad es una realidad, con maestros bien preparados y tecnología en las aulas. En Guatemala, muchas escuelas arrastran una situación deplorable desde hace muchos gobiernos.
La inversión en educación apenas llega al 3.3 % del PIB, muy por debajo del promedio mundial (4.5 %) y lejos del 6 %–7 % que destinan los países nórdicos. Esta falta de inversión limita las oportunidades de muchos jóvenes, condenándolos a trabajos informales y de baja productividad, perpetuando un ciclo de pobreza. Sin una transformación profunda en la educación, Guatemala seguirá lejos de alcanzar los niveles de competitividad y bienestar de los países nórdicos.

Fuentes: Heritage Foundation – Index of Economic Freedom 2024; Transparency International – Corruption Perceptions Index 2024; World Economic Forum – Global Competitiveness Report; Sanandaji, Nima. Scandinavian Unexceptionalism (2015); Banco Mundial – World Development Indicators (2022).
La infografía que compartimos aclara cinco de los mitos más comunes sobre los países nórdicos, demostrando que no es correcto encasillarlos como ejemplo de socialismo, sino se deben analizar como economías de libre mercado que han logrado un equilibrio entre competitividad y bienestar social.
Es necesario comprender que Guatemala no debe copiar un modelo de otra región, debe iniciar una transformación profunda cimentando un cambio social y cultural que nos ayude a aprender de esos principios. El estado debe reducir la burocracia, fortalecer las instituciones y apostar por una educación de calidad para avanzar hacia un contrato social más justo. Si como guatemaltecos dejamos de tener una visión cortoplacista y de pretender que cada gobierno debe solucionarnos la vida, podremos construir una sociedad donde el Estado y el sector privado trabajen juntos para crear oportunidades reales.
IV. El espejo para Guatemala

Fuente: Transparency International, Corruption Perceptions Index 2024; INE Guatemala, ENCOVI 2023; ILOSTAT (promedio países nórdicos, últimos años disponibles).
Las diferencias entre Guatemala y los países nórdicos son abismales. Mientras Dinamarca lidera el índice de percepción de corrupción con 90/100, Guatemala apenas alcanza 23/100, ubicándose entre los países más corruptos del mundo. Lo mismo ocurre con la informalidad laboral: en los países nórdicos, en promedio, solo el 4.7 % de los trabajadores está fuera del sistema formal, mientras que en Guatemala la cifra asciende al 70.3 %, según la ENCOVI 2023.
Estos datos nos comprueban que sin un cambio estructural que combata la corrupción y fomente la formalización laboral, Guatemala no podrá avanzar hacia un modelo de desarrollo sostenible ni construir un Estado confiable para sus ciudadanos.

Fuente: Estimaciones comparativas 2024; CID Gallup (enero 2025); World Values Survey (2022); European Social Survey (2022).
Otro punto para resaltar es el tamaño del Estado y la confianza en las instituciones. Aunque muchos políticos afirman que una mayor cantidad de instituciones propiciara un mayor desarrollo, la evidencia muestra lo contrario. Los países nórdicos han mantenido Estados más pequeños y eficientes, con un aproximado de 100-150 entidades públicas (incluyendo ministerios y agencias), mientras que Guatemala supera las 300 entidades descentralizadas, sin que esto se vea reflejado en mejores servicios.
Además, la confianza en las instituciones marca otra gran diferencia. En los países nórdicos, el 70 % de la ciudadanía mantienen confianza en sus instituciones, mientras que en Guatemala la aprobación del presidente Arévalo y su gobierno ha caído al 39 % en enero de 2025, reflejando el desprestigio y la pérdida de apoyo ciudadano.
Reducir duplicidad de funciones, simplificar la administración pública y redirigir los recursos hacia áreas estratégicas como educación, salud e infraestructura es indispensable. Como se ha mencionado en anteriores publicaciones, el estado no debe convertirse en la mayor empresa de reclutamiento del país, creando plazas innecesarias que encarecen las planillas y profundicen la corrupción. Por el contrario, debe garantizar un marco legal claro e igualdad ante la ley para todos, estabilidad institucional y confianza, para que sea el sector privado el verdadero generador de empleo y desarrollo.
En este sentido, los datos son contundentes: mientras los nórdicos gozan de una confianza institucional robusta y Estados eficientes, Guatemala enfrenta un panorama de desconfianza, burocracia excesiva y corrupción que limita cualquier posibilidad de desarrollo sostenible.
V. De la reflexión a la acción
Como pudimos observar los países nórdicos no son modelos de izquierda ni de socialismo disfrazado, son ejemplos de cómo el capitalismo regulado con responsabilidad y un Estado fuerte pero eficiente pueden garantizar bienestar, confianza y competitividad. Aclarando que la fortaleza del estado en estos países no se refiere a un estado interventor o paternalista sino uno que garantiza el marco legal, eficientiza el uso de los recursos y propicia un entorno para el desarrollo del país.
La lección para Guatemala es clara: no necesitamos copiar el modelo nórdico, sino construir el nuestro, basado en confianza, transparencia e instituciones funcionales.
¿Cómo se traduce esto en nuestro país?
· Exigiendo auditorías y controles efectivos en cada institución pública.
· Participando activamente en la vida comunitaria, desde las juntas escolares hasta los comités de tu colonia.
· Apoyando el emprendimiento y la innovación local, para generar empleo formal y romper el círculo de la informalidad.
· Promoviendo conversaciones informadas, que desmonten mitos y pongan los datos sobre la mesa.
El reto no está en esperar que el Estado lo resuelva todo, sino en convertirnos en ciudadanos conscientes, capaces de vigilar, proponer y actuar, haciéndonos responsables de la parte que nos corresponde a cada uno.
Los países nórdicos no llegaron a donde están por casualidad: construyeron cultura cívica, confianza y responsabilidad compartida. Guatemala puede hacer lo mismo si cada uno de nosotros da pasos firmes hacia la transparencia y la eficiencia.
Entonces te pregunto: ¿qué acción concreta puedes hacer esta semana para acercarnos a un Estado más eficiente y una sociedad más justa?
Tal vez sea exigir transparencia en tu municipio, apoyar a un joven a completar sus estudios o simplemente informarte mejor antes de votar.
Porque el futuro de Guatemala no se juega en discursos vacíos ni en promesas políticas, sino en la suma de nuestras acciones cotidianas.
El brillo de este país no depende de caudillos ni de ideologías importadas: depende de nosotros, ciudadanos comunes que creen que los principios importan.
¿Te unes a este reto?
Byron Castro
Referencias
- Heritage Foundation. (2024). Index of Economic Freedom 2024. Washington, D.C.: The Heritage Foundation. Disponible en: https://www.heritage.org/index/
- Transparency International. (2024). Corruption Perceptions Index 2024. Berlín: Transparency International. Disponible en: https://www.transparency.org/en/cpi/2024
- World Economic Forum. (2023). Global Competitiveness Report. Ginebra: WEF.
- World Values Survey Association. (2022). World Values Survey: Wave 7 (2017–2022). Estocolmo: WVS Association. Disponible en: https://www.worldvaluessurvey.org
- European Social Survey. (2022). Round 10 Data (2020–2022). Londres: ESS ERIC. Disponible en: https://www.europeansocialsurvey.org
- Instituto Nacional de Estadística de Guatemala (INE). (2023). Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI 2023). Guatemala: INE.
- International Labour Organization (ILO). (2023). ILOSTAT Database. Ginebra: ILO. Disponible en: https://ilostat.ilo.org
- CID Gallup. (2025). Encuesta de opinión pública: desempeño presidencial en Guatemala (enero 2025). San José, Costa Rica: CID Gallup.
- Americas Quarterly. (2023). Guatemala by the Numbers. Nueva York: Americas Society / Council of the Americas.
- Sanandaji, N. (2015). Scandinavian Unexceptionalism: Culture, Markets and the Failure of Third-Way Socialism. Londres: Institute of Economic Affairs.
- Friedman, M. (1962). Capitalism and Freedom. Chicago: University of Chicago Press.
- North, D. C. (1990). Institutions, Institutional Change and Economic Performance. Cambridge: Cambridge University Press.
- Ortega y Gasset, J. (2004). La rebelión de las masas. Madrid: Espasa-Calpe. (Original publicado en 1930).

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