La Democracia en Guatemala: Reflexiones de Platón

En una tarde con aroma a café, La Tacita de Plata te invita a reflexionar sobre un tema tan antiguo como vigente: la democracia.

Entre videos virales, discursos emotivos y promesas que se diluyen en el aire, surge la pregunta: ¿qué tan sólida es nuestra democracia? Platón, uno de los padres de la filosofía, tenía serias dudas al respecto. Pero más que quedarnos con su crítica, lo interesante es preguntarnos: ¿qué podemos aprender de su advertencia en la Guatemala de hoy?

La advertencia de Platón

Un día, navegando por una plataforma de videos cortos, me encontré con un clip que me hizo detenerme. Se trataba de una idea de Platón en La República (Libro VIII, 557b): la democracia es frágil porque “cada individuo hace lo que quiere”.

Para él, cuando los ciudadanos se dejan llevar más por emociones que por conocimiento, eligen líderes carismáticos pero no necesariamente capaces. Eso abre la puerta a la corrupción y la manipulación. “¿Permitirías que alguien que no ha aprendido el arte de la navegación dirija una nave?”, preguntaba Platón. Entonces, ¿por qué permitir que gobierne quien no sabe gobernar?

Si lo pensamos, su inquietud sigue viva: ¿estamos tomando decisiones desde la razón o desde la emoción?


El papel del ciudadano

Platón desconfiaba de la democracia, pero nosotros tenemos la oportunidad de demostrarle que se equivocaba. La clave está en no ser simples espectadores.

Ser un buen ciudadano no es solo votar cada cuatro años, sino informarse, investigar y decidir con conciencia. Aristóteles, en Política, proponía una “politeia” donde la virtud y el conocimiento guíen las decisiones.

En Guatemala, eso significa leer sobre los candidatos, revisar sus propuestas y desconfiar de la música pegajosa o los colores brillantes de campaña. Si cada uno de nosotros dedicara apenas diez minutos a informarse antes de votar, el rumbo de nuestras elecciones sería muy distinto.

Hoy el riesgo es mayor. Hobbes, en Leviatán, advertía que las pasiones humanas necesitan control. En 2025, esas pasiones se multiplican por medio de las redes sociales y toda la información que nos inunda por medio de un click. Un titular falso puede mover más votos que un plan de gobierno serio.

Aquí entra nuestra responsabilidad: detenernos, verificar, preguntar. ¿Quién escribió esa noticia? ¿De dónde salió ese video? Un hábito tan sencillo como confirmar fuentes en Google o discutir la información con otros puede salvarnos de caer en la manipulación que Platón temía.

Porque sí, la democracia puede caer en manos de quienes gritan más fuerte. Pero también puede fortalecerse si aprendemos a escuchar mejor.

John Stuart Mill nos advirtió del peligro de la “tiranía de la mayoría”. Tocqueville añadió que la fuerza de la democracia está en escuchar todas las voces, incluso las minoritarias.

Nuestra Guatemala es diversa: pueblos indígenas, jóvenes urbanos, comunidades rurales, migrantes, trabajadores, empresarios. Cada voz cuenta. Escucharnos mutuamente, aunque no pensemos igual, es la mejor vacuna contra la manipulación y el fanatismo.


De la reflexión a la acción

José Ortega y Gasset decía que las masas desinformadas se convierten en un problema. Pero también nos recordó que cada ciudadano tiene el poder de elevarse sobre la inercia y actuar con responsabilidad.

¿Cómo se traduce esto en Guatemala?

  • Exigiendo transparencia en nuestras alcaldías.
  • Participando en debates comunitarios.
  • Dedicando una hora al mes a una causa local: limpiar un parque, dar tutorías, enseñar a otros sobre sus derechos.

La democracia no se construye en discursos, sino en pequeñas acciones constantes.

Platón nos dejó una advertencia, pero también un reto: demostrar que la democracia sí puede funcionar cuando hay ciudadanos conscientes.

Guatemala no necesita salvadores ni caudillos; necesita ciudadanos comunes que crean que los principios importan. Personas dispuestas a informarse, a cuestionar, a construir desde lo pequeño.

La verdadera pregunta no es si Platón tenía razón al desconfiar de la democracia, sino si tú y yo estamos dispuestos a probarle que se equivocó.

Entonces te pregunto: ¿qué acción concreta puedes hacer esta semana por Guatemala?
Quizás sea leer con más atención, compartir una idea en tu comunidad o involucrarte en un proyecto local. Escríbelo, comprométete y actúa.

Porque el brillo de Guatemala no está en el pasado ni en un sueño lejano: está aquí, en nuestras manos. Y con cada acción, por pequeña que sea, podemos hacerlo resplandecer de nuevo.

¿Te unes a nosotros?

Byron Castro


Referencias

  • Platón. (2003). La República (Trad. J. M. Pabón & M. Fernández-Galiano). Madrid: Alianza Editorial. (Original publicado aprox. 375 a.C.)
  • Aristóteles. (1994). Política (Trad. M. García Valdés). Madrid: Gredos. (Original publicado aprox. 350 a.C.)
  • Hobbes, T. (2005). Leviatán (Trad. C. Moya). Madrid: Tecnos. (Original publicado en 1651).
  • Mill, J. S. (2002). Sobre la libertad (Trad. A. Sánchez). Madrid: Alianza Editorial. (Original publicado en 1859).
  • Tocqueville, A. de. (2007). La democracia en América (Trad. E. Nolla). Madrid: Trotta. (Original publicado en 1835-1840).
  • Ortega y Gasset, J. (2004). La rebelión de las masas. Madrid: Espasa-Calpe. (Original publicado en 1930).

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