En una tarde con aroma a café, La Tacita de Plata te invita a reflexionar sobre la ética, los valores y el rol que podemos jugar cada uno de nosotros para mejorar la situación del país desde nuestro sitio.

Imagina un instante: una Guatemala donde la honestidad no sea la excepción, donde la famosa “hora chapina” no sea sinónimo de impuntualidad, donde la justicia no tenga precio, donde cada persona, desde su rincón, aporte un pedazo de esperanza para transformar la realidad. Ese país no es una utopía lejana; es una posibilidad que puede iniciar con cada uno de nosotros. En un momento donde la realidad del país amenaza con apagar todo el brillo de la que en su momento fuera La Tacita de Plata, la verdadera pregunta no es si Guatemala puede cambiar, sino: ¿qué estás dispuesto a hacer tú para que ese cambio ocurra? Inspirado por las palabras del trigésimo quinto presidente de los Estados Unidos de América John F. Kennedy, hoy te invito a mirar hacia adentro, a desafiar la apatía y a redescubrir el poder de tus acciones. Porque un país no se levanta solo con grandes líderes, sino con ciudadanos comunes que deciden, cada día, actuar con valentía, ética y corazón.
“No preguntes qué puede hacer tu país por ti. Pregunta qué puedes hacer tú por tu país.”
John F. Kennedy, 1961
La pregunta que Guatemala necesita escuchar
Hace más de seis décadas, este famoso discurso marcó a mucha gente: un llamado a la responsabilidad ciudadana que ha logrado trascender fronteras y generaciones. Para Guatemala esta reflexión no solo es relevante sino urgente, en un país donde la desconfianza en las instituciones alcanza niveles históricos – el 77% de los guatemaltecos no confía en el gobierno, según el Informe 2024 de Latinbarometro 1–, la pregunta ¿Qué estás haciendo tú por Guatemala? resuena como un desafío.
Hoy, la desconexión entre la política, la ética y los valores no es solo una crisis institucional, sino una crisis generalizada que penetra todos los niveles de la sociedad. Nos hemos acostumbrado a exigir que el Estado funcione y nos resuelva todos los problemas, que la justicia prevalezca, que los servicios mejoren. Pero ¿Cuándo fue la última vez que nos preguntamos cómo contribuimos nosotros a esa transformación? En un país dominado por corrupción, apatía y desinformación, esto nos invita a hacer introspección y a mirarnos al espejo.
El deterioro ético: un diagnóstico doloroso
La política en Guatemala, alguna vez se percibió como un espacio de servicio, aunque imperfecto, tuvo épocas de brillo y que generaron un avance importante en el país, lamentablemente hoy en día está en ruinas. El poder se ha convertido en sinónimo lucro, impunidad y espectáculo; el “servidor público” en la actualidad se encuentra más preocupado en sus redes sociales que en presentar propuestas reales para la mejora de nuestra situación. Según el Índice de Percepción de Corrupción 2024 de Transparencia Internacional2, Guatemala ocupa el puesto 146 de 180 países, un reflejo de cómo los intereses personales, el clientelismo y el pago de favores políticos en el Estado ha debilitado las instituciones. Ejemplos sobran: desde contratos amañados, propuestas de leyes en respuesta a intereses de ciertos grupos, peleas, empujones y jalones en el congreso como si fuera un espectáculo más de algún circo ambulante.

Este deterioro tiene raíces profundas. Identifiquemos cinco de las causas que en la Tacita de Plata creemos pueden ser las principales.
- Captura del Estado por intereses privados: Sectores económicos y grupos criminales han tomado plazas y puestos claves para garantizar favores o impunidad; año con año la planilla del estado crece sin tener una meta clara del por qué se crean las nuevas dependencias o plazas, es cada vez más común ver jefes institucionales rodeados de asesores innecesarios.
- Destrucción institucional: El Ministerio de Comunicaciones, la Contraloría General de Cuentas y La SAT son ejemplos de instituciones que han sido debilitadas por designaciones cuestionables, instituciones que han perdido la brújula y que en muchos casos se han vuelto presas de los sindicatos. Ministerios que poco a poco han dejado de ser promotores de proyectos y desarrollo para el país, pasando a ser simples empresas de reclutamiento inflando desmedidamente su planilla.
- Desinformación y manipulación: Plataformas digitales, medios tradicionales y redes sociales al alcance en nuestra mano, un simple click nos puede acercar a la información del mundo, pero lamentablemente en la época con mayor acceso a la información también se está volviendo en un ataque constante de noticias falsas, datos sesgados, encuestas manipuladas y falta de certeza en las fuentes de todo lo consumido.
- Clientelismo como modelo de poder: Bolsas de alimentos, plazas en instituciones y favores son las herramientas para comprar lealtades y garantizar la continuidad en este sistema al borde del colapso, con tal de conseguir los votos necesarios.
- Burocracia ineficiente y sobredimensionada: El gasto público en planillas ha venido en aumento desde el 2020, según el Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (ICEFI)3, año con año vemos como el presupuesto general de la nación aumenta, pero no se observa que el aumento repercuta en las necesidades de un país sumido en el subdesarrollo, sin tener proyectos o planes claros a futuro y ajustándose a la bandera del partido en turno.
Este panorama ha generado un escepticismo peligroso. La frase “todos los políticos son iguales” se ha normalizado, con cada jornada electoral nos hemos ido percatando de la disminución en la partición activa del ciudadano, pasando de ser una fiesta cívica, a una mera formalidad otorgando el voto en la lotería de candidatos al “menos peor”, la apatía refuerza el ciclo de corrupción y estanca el cambio.
Ética y valores: el cimiento del cambio
La frase de Kennedy no es un simple eslogan patriótico, es una invitación que nos sacude del conformismo y nos encamina a tomar acción. En Guatemala, donde el desencanto puede derivar en cinismo o silencio, este mensaje recupera su fuerza. ¿Qué puedes hacer tú por Guatemala? No se trata de gestos heroicos, sino de acciones concretas, cotidianas, que sumadas construyen un país más ético.

No podemos seguir esperando que el cambio venga exclusivamente del gobierno, la historia lo demuestra, una ciudadanía organizada puede mover montañas, pero ese impulso debe ser constante, no por episodios.
La transformación de Guatemala no depende de un líder mesiánico y mucho menos de un partido político. Se construirá a partir de miles de decisiones individuales que prioricen la ética y los valores sobre la conveniencia.
Te compartimos algunas ideas prácticas para empezar a propiciar el cambio que tanto anhelamos:
- Educa y educa(te): Enséñale a los jóvenes a cuestionar la información que consumen. Debemos ser conscientes que la educación es la clave para un mejor futuro. Si eres padre, madre o maestro, fomenta el pensamiento crítico en casa o en el aula.
- Participa localmente: Asiste a reuniones de tu comunidad, junta de vecinos o consejo escolar, la apatía y el desinterés solo fomenta que “los mismos” sigan al mando. Tu voz puede marcar la diferencia.
- Exige transparencia: Usa herramientas como Guatecompras o los portales de acceso a la información pública para monitorear el gasto de tu municipio. Denuncia irregularidades, pero hazlo con datos y responsabilidad.
- Vive lo que predicas: Si criticas la corrupción, no participes en prácticas que la perpetúan, como aceptar sobornos o evadir impuestos. La coherencia personal es el primer paso hacia un cambio colectivo. Pequeños actos como respetar las colas en el tráfico o cumplir con la clasificación de basura es un buen inicio para el cambio.
La ética no es un lujo, es una necesidad. Es negarse a normalizar lo inaceptable, decir “no” cuando lo fácil es callar, y actuar con integridad, aunque nadie te esté viendo.
Este artículo no busca culpar, sino despertar, Guatemala no necesita mártires ni salvadores. Necesita ciudadanos comunes que crean que los principios importan, que un país digno se construye desde la ética de cada uno. Desde La Tacita de Plata creemos que el cambio está en nuestras manos, que cada acción por pequeña que parezca nos acerca un poco a ese brillo que algún día ostentamos.
Y ahora te pregunto: ¿qué acción concreta puedes realizar esta semana por Guatemala? Tal vez sea informarte mejor, compartir una idea, o involucrarte en tu comunidad. Escríbela, comprométete y actúa.
Te invito a compartir tus ideas mientras disfrutamos juntos de un café y seguimos soñando con una Guatemala que honre su historia y abrace su porvenir, únete a nosotros si crees que vale la pena soñar con una Guatemala donde la verdad, la justicia y la dignidad no sean la excepción, sino la regla. Y no te detengas ahí: haz algo, por pequeño que sea, para que ese sueño se haga realidad. Porque el brillo de Guatemala no es un sueño lejano ni un eco del pasado: es una fuerza viva que, con esfuerzo y unión, podemos hacer resplandecer de nuevo. ¿Te unes a nosotros?
Byron Castro
- Fuente: Latinobarómetro 2024 (PDF) ↩︎
- Fuente: Índice de Percepción de la Corrupción 2024 – Transparency International ↩︎
- ICEFI – Análisis del Proyecto de Presupuesto para 2024 ↩︎

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